La tensión, rabia, furia no es buena para nuestro aikido

La tensión  provoca desequilibrios en nuestro cuerpo, provocando rigidez y el desplazamiento de nuestro centro de gravedad hacia arriba.
Para una correcta realización de nuestras técnicas necesitamos relajación  y ausencia de bloqueos y bajar nuestro centro de gravedad:
  • Al relajar el cuerpo tenemos el centro gravedad más bajo, más estabilidad.
  • Tenemos más agilidad de movimientos.
  • Una mayor capacidad de respuesta rápida de nuestro cuerpo.

La falta de estabilidad  provoca:

  • Rigidez.
  • Una respuesta incontrolada.
  • Pérdida de control.

Esto es aplicable  no solo  a nuestra capacidad de respuesta en caso de defensa personal sino  a cualquier incidencia de nuestra vida cotidiana.

Conclusión:
Cómo dice nuestro Maestro y tutor Ángel Martinez (6º Dan de Aikido y médico), la clase Aikido empieza antes de la propia clase formal, preparando nuestro cuerpo para la práctica, relajándolo y dejando atrás los acontecimientos del día.  

 

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